#19: Que te llamen por tu nombre entre la multitud
Alguien te ve y grita tu nombre con auténtica emoción. No la emoción de un “¡llegas tarde!”, sino la energía genuina de un “¡qué alegría que estés aquí!”. Una sensación instantánea de pertenencia.
Tú les devuelves el saludo, sonriendo como un tonto. En un mundo de notificaciones, ser visto y querido en la vida real se siente raro y maravilloso.