#26: Doblar la ropa caliente
Tela caliente en tus manos, suave y acogedora. Cada pliegue se siente como autocuidado. El calor se transfiere directamente a tu alma.
Apilas todo cuidadosamente y por un momento sientes que tienes tu vida en orden. El calor de la secadora es un consuelo adulto subestimado. ¡Abrázalo!