4. El primo de mi marido (más de 30) nos envió un mensaje de texto dos semanas antes de la boda para invitar también a su novia o, de lo contrario, no vendría.

Nadie sabía que tenía novia, las invitaciones se enviaron hace meses, los números se confirmaron hace mucho tiempo, pero apenas conocíamos al chico. De alguna manera me las arreglé para hacerle un hueco.
En la recepción nos dimos cuenta de que el primo, su novia y su hermana (¿veintitantos como máximo?) no estaban allí. Les preguntamos a sus padres y dijeron: “Oh, no les apetecía venir y se quedaron en casa a ver Netflix”.