#12: Estiramiento de gato matutino
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Ese arqueo de cuerpo completo, los dedos de los pies apuntando, los brazos por encima de la cabeza—pura alegría de instinto animal. Cada articulación chasquea, cada músculo se despierta quejándose y luego agradeciéndote. Es la sesión de yoga más perezosa posible y, de alguna manera, la más efectiva.

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Vuelves a dejarte caer sintiéndote un poco más alto y un 5% más vivo. Sin colchoneta, sin instructor, sin culpa. Solo tú contra la gravedad, y la gravedad está perdiendo por una vez. Victoria matutina desbloqueada.

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