#11: Reproducción perfecta de la lista de canciones
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Los dioses del algoritmo te sonríen y ponen el himno perfecto para tu estado de ánimo justo cuando la canción anterior se desvanece. Sin saltos, sin búsquedas, solo pura serendipia. Se siente como si el universo hubiera curado personalmente la banda sonora de tu vida durante tres gloriosos minutos.

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Subes el volumen, tal vez haces un pequeño baile sentado, y de repente el pasillo del supermercado o el atasco de tráfico se convierte en un video musical. Un pequeño “choca esos cinco” cósmico. Estos momentos te recuerdan que, a veces, la tecnología acierta.

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