Yogos

Los Yogos eran estas adictivas pequeñas bolitas de fruta cubiertas de yogur, crujientes bolas de cereal por dentro recubiertas de un yogur suave y saborizado que se derretía justo en tu lengua, creando una mezcla perfecta de crujido y cremosidad con estallidos de sabor a frutos rojos, melocotón o fresa. A mediados de los 2000, eran el snack portátil definitivo; metíamos una bolsita en nuestra mochila para los recreos escolares o los viajes largos en coche, comiéndolos uno tras otro mientras la cáscara de yogur se rompía y salía el centro afrutado. La textura era genial, ni demasiado dura ni demasiado blanda, y los sabores eran intensos pero refrescantes, lo que los hacía sentir como un dulce más saludable. Nos encantaba agitar la bolsita para oírlos sonar, y luego verterlos directamente en la boca para un máximo impacto de sabor. Eran perfectos para compartir en pijamadas o maratones de películas, con todos peleando por los últimos trozos. Cuando los Yogos desaparecieron silenciosamente después de unos años, el cajón de los snacks perdió su magia: esas pequeñas esferas de yogur se habían convertido en un ritual preciado de dulce y crujiente indulgencia.
Los Yogos aportaban la perfección de la fruta y el yogur a cada bocado… a continuación, un snack de bolitas de queso de Planters que trajo mucha nostalgia en los años 80 y 90.