Mito: Los coches rojos son más caros de asegurar

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Corre el rumor de que si compras un coche rojo, las primas de tu seguro se dispararán porque el rojo es el color de la “velocidad y la agresión”. Es una historia divertida, pero es completamente falsa. Cuando solicitas un seguro, la compañía te pide el VIN, tu historial de conducción y tu edad; casi nunca preguntan de qué color es el coche. El color tiene un impacto nulo en las tablas actuariales utilizadas para calcular tu riesgo.

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Las compañías de seguros se preocupan por la marca y el modelo del coche (un coche deportivo cuesta más que una minivan) y tu historial al volante. Si tienes el pie pesado, pagarás más sin importar si tu coche es rojo, blanco o beige. Así que, si quieres ese trabajo de pintura rojo cereza, adelante y cómpralo; a tu agente de seguros no le importará.

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