Mito: El viaje de vuelta es más corto que el de ida

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Casi todo el mundo siente que el viaje de vuelta a casa de unas vacaciones pasa mucho más rápido que el viaje de ida al destino. Aunque el odómetro demuestra que la distancia es la misma, tu cerebro en realidad te está jugando una mala pasada llamada el “Efecto del Viaje de Vuelta”. Los investigadores creen que esto ocurre porque, en el viaje de ida, te concentras en el reloj y en puntos de referencia desconocidos, lo que hace que el tiempo se sienta “dilatado”.

En el viaje de vuelta, tu cerebro reconoce la ruta y deja de prestar tanta atención a cada milla que pasa. Dado que ya no estás anticipando la “novedad” del destino, el viaje se siente más rutinario y, en consecuencia, más corto. Es un fenómeno psicológico, no físico, pero es una sensación que casi todos los conductores comparten.

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