#34: La Habana
La grandeza descolorida de La Habana me cautivó de inmediato: coches clásicos rugiendo frente a fachadas art déco, las olas del Malecón rompiendo, ropa tendida como coloridas banderas en los balcones.
Puertas que derrochaban salsa, ron servido en los porches, lugareños riendo y moviéndose entre apagones y belleza con la misma gracia.