#36: Santorini
Al acercarse por mar, Santorini parecía imposible: cubos blancos cayendo en cascada por los acantilados volcánicos, cúpulas azules que perforaban el cielo, y vistas a la caldera que te dejaban sin aliento.
La vida transcurre lenta y románticamente: cenas en los acantilados con vino al atardecer, baños en playas volcánicas, noches tranquilas contemplando cómo el horizonte se tiñe de todos los tonos del fuego.