Un Descubrimiento Sorprendente

Martha estaba terminando sus quehaceres nocturnos cuando notó algo retorciéndose cerca del desagüe de su fregadero de la cocina. A primera vista, parecía una pequeña serpiente deslizándose entre el agua sobrante. El miedo la invadió al instante. Actuando rápidamente, estrelló un vaso de cristal sobre ello para mantenerlo contenido, luego buscó el teléfono.
Llamó al rescate de vida silvestre local, pensando que era un problema típico de serpientes. Cuando llegó el veterinario, se acercó con calma, esperando una retirada rutinaria. Pero tan pronto como miró bajo el vaso, su expresión cambió por completo. “Eso no es una serpiente”, dijo gravemente, con voz baja y temblorosa. “Es algo mucho peor.”
La alarmante reacción del veterinario

Confundida y asustada, Martha miró fijamente a George, el veterinario. "¿Qué quieres decir con que no es una serpiente?", preguntó ella, apretando el vaso. La criatura debajo se retorcía con más agresividad, y la mano de Martha tembló ligeramente mientras intentaba evitar que escapara. Podía sentir el movimiento a través del cristal, lo que le aceleraba el pulso.
George parecía inquieto, claramente luchando por encontrar las palabras adecuadas. Después de una larga pausa, se giró sin responder y sacó su teléfono. "Mantén la mano ahí", dijo abruptamente, ya caminando hacia la puerta. "No dejes que se mueva; necesito llamar a alguien de inmediato."