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Una Broma Inocente

Rebecca Foxx acababa de regresar de una visita de fin de semana con su familia en un pueblo cercano. Volvió antes de lo esperado y, sintiéndose juguetona, decidió gastarle una pequeña broma inofensiva a su prometido, quien supuso que estaría relajándose en su dormitorio.
Conteniendo las risas, se deslizó sigilosamente por el pasillo y se metió debajo de la cama como una ninja astuta, lista para saltar y asustarlo. Esperó pacientemente, con la anticipación creciendo, imaginando la invaluable expresión de sorpresa en su rostro.
Pasos

Pero entonces, su corazón dio un vuelco: pasos. No solo un par, sino dos. Y se acercaban.
Su sonrisa pícara se desvaneció al darse cuenta de que esto no iba según lo planeado. Conteniendo la respiración, se quedó perfectamente quieta debajo de la cama, rezando para que nadie la notara. Entonces, escuchó la voz de su prometido… pero no estaba solo.