#7: Lisboa

Las colinas de Lisboa me cautivaron al instante. Casas de colores pastel se precipitaban hacia el río, tranvías amarillos traqueteaban cuesta arriba, y la brisa atlántica traía consigo un toque de sal y posibilidad.

La gente se detiene en los escalones con chupitos de ginjinha, el fado se escapa de las ventanas abiertas por la noche, y el ritmo relajado hace que las prisas parezcan una descortesía.

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